El Robot Que Transforma La Comida En Comida Digital

A menudo tenemos cucarachas gigantes en casa. No hablo de las chiquitillas y molestas que suelen rondar por las cocinas sino de las enorrrmes. Son gigantescas y de color marrón oscuro, muy frecuentes en nuestra geografía sobre todo aquí en el sur.

Mi madre y yo tenemos un terror mortal de estos bichos, tal como ella lo cuenta en su blog en inglés.

Robot

A mi madre le comenté que yo nunca había visto cucarachas gigantescas en las casas de otras personas, sólo en la nuestra. Entonces ella me recordó de cuando yo era chiquitillo, y estábamos en la casa del abuelito paterno de mi hermanito, “Lucrecio” (y es que tenemos padres distintos), y por aquel entonces el abuelito de Lucrecio tenía un perro.

El abuelito solía dejar un plato de comida para el perro en el trastero, y sin falta siempre aparecían cucarachas gigantes allí todas las noches, para engullirse la comida del perro. Y eso que vive en la cuarta planta. Mi madre dice que es porque tienen un olfato tremendo y pueden oler comida hasta a una distancia de una legua.

Entonces se me ocurrió una idea.

– ¿Mami, por qué no se inventa un robot que puede coger la comida y la transforma en comida digital? De esta forma, la comida real, queda convertida sólo en datos digitales, que no tienen olor, y así no atraen a las cucarachas gigantes.

Cuando queremos volver a comernos la comida, el robot simplemente la transformaría de nuevo, esta vez en comida de verdad.

Y ya que estamos en ello, ¿por qué el robot no podría hacer lo mismo con cualquier cosa? Por ejemplo, si queremos una flor, podríamos simplemente poner una foto o dibujo de la flor, tal como nos gustaría que sea la flor, dentro del robot, y el robot podría transformar la imagen en una flor de verdad. Y luego nosotros sacaríamos la flor desde dentro del robot a través de una apertura que tendría el robot.

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La lámpara con lentes de telescopio

Mi madre siempre se queja de la factura de la luz y además, dice que las bombillas que usamos ahora, que son de bajo consumo, gastan muchísimo menos que las de antes de que yo nací, pero en cambio la luz que dan es mucho más fea. Dice que antes de que yo nací, se usaban unas bombillas que se llaman incandescentes y que daban una luz de color amarillo anaranjado, como una llama de una vela, y eran mucho más bonitas porque parecían llamas de fuego. Pero lo que pasa es que gastaban un pastón.

Luz de lampara

Bueno, pues, yo me había fijado que cuando se mira una luz, como la luz de una estrella, a través de un telescopio, esta luz parece expandirse y se hace mucho más grande y luminosa, vista a través de la lente del telescopio. Entonces se me ocurrió una idea, para que mi madre pudiera volver a disfrutar de una luz grande y luminosa, como las de antes, pero al mismo tiempo gastar poco en la factura de la electricidad.

– Mamá, dije yo, ¿por qué no fabricamos una lámpara que esté todo rodeada de lentes, como las de los telescopios?

Dentro de esta lámpara colocaríamos una bombilla normal y corriente, de ésas de bajo consumo que mi madre dice que dan una luz fea y que tampoco es que sea una luz muy brillante por más que digan que es igual que una incandescente. Las lentes de telescopio que rodean a la bombilla harían magnificar tanto la luz de la bombilla como su luminosidad, por lo que daría mucho más luz a la habitación, sin gastar ni un céntimo más en la factura de la electricidad.

– Es una idea estupenda, respondió mi madre, el único problema es que una lámpara así todavía no existe.

Bueno, pero para eso estoy yo, ¿no?, para soñar con ideas así. Mi madre dice que cuando yo crezca y sea mayor, puedo hacerme inventor y asi invento y diseño yo mismo una lámpara de este tipo.

El Nuevo Naranji-Limón

A mí me dijeron que no se podían cruzar dos ejemplares de especies distintas, porque si lo hacían, los hijos de esta pareja serían infértiles y no podrían tener descendencia. Podrían fabricar semillas, pero las semillas no darían fruto. No brotarían nuevas plantas de estas semillas.

Entonces se me ocurrió preguntarme a mí mismo: ¿Y no sería posible que el proceso también funcionase al revés?

Por ejemplo, si se cruzaba el polen de un naranjo con el polen de un limonero, a lo mejor podríamos conseguir una fruta que sería medio naranja y medio limón. Dicha fruta sería, por supuesto, infértil.

Pero, ¿y si luego cogiéramos las semillas de dos de estas frutas medio-naranja-medio-limón, y las cruzáramos de nuevo? ¿Entonces no sería posible que los hijos de este cruce fueran, de nuevo, fértiles?

Y de paso, ¡habríamos inventado una nueva fruta!

¿Qué os parece el nuevo naranji-limón?

El nuevo naranji-limon

Lo único que no estoy seguro, es si esta nueva planta produciría, a su vez, semillas. Si lo hace, ¡apuesto a que serán fértiles! También deseo advertiros que tengáis cuidado a la hora de comeros esta fruta, ¡no vaya a ser que sea venenosa!

Fabricar Miel

Como estábamos comiendo cacahuetes fritos con miel (y de paso comento que la verdad la miel no me hace mucha gracia), le dije a mi madre:

– Mami, ¿a que las abejas son peligrosas, a que sí? Te pueden picar cuando te acercas. Entonces, debe de ser peligroso recoger la miel de las colmenas, ¿no?

Abeja

Entonces, se me ocurrió la siguiente idea:

– Mami, dije yo, y ¿por qué la gente no investiga, y descubre una manera de que se pueda fabricar miel en un laboratorio? Pueden estudiar las abejas para saber qué es lo que hacen para convertir el polen en miel, porque sabemos que la miel está hecha del polen, ¿no?, y que las abejas fabrican la miel a base del polen.

Entonces, ¿por qué no estudian qué es lo que hacen las abejas exactamente para transformar el polen en miel? Podrían mirar qué sustancias segregan las abejas para añadir al polen y convertir el polen en miel. Y así, nadie tiene que arriesgarse para ir a recoger la miel, y no tenemos que molestar a las abejas y las podemos dejar en paz.

También comento, que este dibujito no lo he hecho yo sino mi hermanito, Lucrecio.

Crear Diamantes

He pensado que sería guay si pudiéramos crear nosotros mismos nuestros propios diamantes, y así de esta manera podríamos tener una fuente inagotable de diamantes (¡y de dinero!). Mi madre me ha dicho que los diamantes se forman del carbón que ha sido sometido a muchísima presión bajo la tierra, y que la manera de crear diamantes es sometiendo al carbón a mucha presión. Entonces se me ha ocurrido que podríamos hacer nuestros propios diamantes.

Globo terraquio con diamante

Como no podemos meternos debajo de la tierra nosotros mismos para hacer los diamantes, porque la misma presión de la tierra nos aplastaría y nos enterraría, he pensado: ¿y si hacemos los diamantes en el espacio exterior?

Sólo haría falta que lleváramos un trozo de carbón al espacio exterior, cosa que se podría conseguir si tuviéramos acceso a una nave espacial.

Soltaríamos el trozo de carbón en el espacio y lo rodearíamos con piedras, tierra y arena. La fuerza de gravedad del propio trozo de carbón atraería a las piedras, la tierra y la arena hacia él, creando de esta forma una pequeña bola de masa. Iríamos trayendo cada vez más arena, piedras y tierra hasta que consigamos crear nuestro propio mini planetita. Y dentro de nuestro mini planetita estaría nuestro trozo de carbón, que sometido a tanta presión ya se habría convertido en diamantes, los cuales podríamos proceder a sustraer con las técnicas tradicionales de la minería.

Mi madre me dice que es una idea genial, pero que las ideas sólo tienen valor si sirven para algo o pueden ser llevadas a cabo. Por eso he escrito este blog, para que, tal vez en el futuro, alguien lea mi idea y a lo mejor le apetezca poner mi idea en práctica y también pueda tener la posibilidad de conseguir los recursos y materiales necesarios para poder hacerlo.

Gracias a todo el mundo por leer mi pequeño blog.